Lugares embrujados | El Hotel Stanley

El propio dueño del hotel sabe que estos fantasmas benévolos también son un atractivo, y se refiere a ellos así: Es posible que durante su estancia el visitante viva una experiencia extrasensorial, pero no se preocupe, nunca ha ocurrido algo siniestro.

Posted  268 Views updated 4 years ago
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El resplandor (título original The Shining), la novela escrita por Stephen King (nacido en 1947) y adaptada al cine por Stanley Kubrick (1928-1999), se convirtió en uno de los filmes de horror más logrados en la historia de la pantalla grande. Es una crónica de alienación, apariciones, muertos que regresan y culpas no resueltas desarrollada en el interior de un amplio y añoso hotel cerrado durante la temporada invernal y aislado en medio de una tormenta de nieve. Es ahí donde un velador recién contratado y su familia viven una aterradora experiencia que los marcará. Para esta historia King se inspiró en un lugar real, el hotel Stanley, ubicado en Estes Park, Colorado.

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Inaugurado en 1909, en éste se hospedaron connotadas personalidades de la política y en su momento marcó un hito por contar con los mayores avances tecnológicos para la comodidad de sus huéspedes: agua corriente, instalaciones sanitarias, electricidad y líneas telefónicas. No contaba, empero, con calefacción, pues estaba ideado para la temporada de verano.

El Stanley es un hotel maldito, según varios testigos, desde sus primeros años. En 1911 el ama de llaves principal, Elizabeth Wilson, sufrió un grave accidente en la habitación 217; se dice que su espectro permanece al pendiente de quienes se hospedan en el recinto y lo acondiciona con especial esmero. Es común que los muebles aparezcan desplazados en las habitaciones y que, por alguna razón desconocida, las luces se enciendan y se apaguen. En el pasillo del cuarto piso se perciben las risas y las carreras de los niños que alguna vez jugaron ahí.

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Uno de los signos más inquietantes sucede en el salón de baile: a unos pasos afuera se escucha el ruido de una gran fiesta, aunque en realidad se encuentre vacío. En el lobby es común oír la música del piano, a pesar de que nadie visible lo toque. Puede tratarse dicen los empleados del fantasma de la esposa de Freelan Stanley, el empresario que construyó el inmueble.

El propio dueño del hotel sabe que estos fantasmas benévolos también son un atractivo, y se refiere a ellos así: Es posible que durante su estancia el visitante viva una experiencia extrasensorial, pero no se preocupe, nunca ha ocurrido algo siniestro. En nuestro hotel hasta los fantasmas son felices. Entre los huéspedes son frecuentes los investigadores paranormales.


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